El Viaje
Después de algunos años de trabajo es difícil para mí hacerme la idea que voy a permanecer muchos años más de mi vida sentando frente a un computador, encerrado en una oficina, haciendo muchos días la misma actividad. Es difícil para mí, pensando en que hay un mundo enorme que no conozco, que hay historias, personas, paisajes, conocimientos, aventuras, amigos, penas, dolores, en fin, que hay una vida deliciosa allá afuera de estas paredes, fuera de este mundo virtual del computador, de internet… Es difícil aceptar una idea tan castradora como el eje central de mi vida. El trabajo finalmente es la actividad a la que más tiempo le he dedicado a mi vida y debo pensar seriamente en qué quiero emplear el tiempo de mi vida. La meta de muchos de mis amigos, es conseguir cosas más grandes, mas planas, más tecnológicas, más pequeñas… y para eso sirve el trabajo, pero nada excitante de verdad. Ahora, pensando en una enseñanza muy valiosa, la de tener la muerte siempre como aliada, es decir, pensar que la muerte siempre nos acecha, que está ahí, lista para dar su toque final en cualquier momento, es una idea que no puede pasar ajena por la cabeza sin hacer ninguna modificación en mi comportamiento. Y es verdad, quien sabe cuándo vamos a morir, cuando vamos a enfermar?, no hay forma de saber, por lo tanto, siendo coherente, es vital que bajo estas premisas la vida se enfoque de una manera tal que las historias de los días tengan sentido, sean emocionantes…que un día valga la pena vivirlo y ojalá buscar que al final de cada día uno pudiera decir, “ con este día puedo librar mi vida, me doy por bien servido…”, porque no? Qué lo impide de verdad...? las respuestas que se me vienen son solo miedos, bloqueos, pero nada demasiado grande que la creatividad, la inteligencia y un montón de cosas y capacidades que tenemos no sirvan para dar un sentido coherente a la vida, esas mismas capacidades que utilizamos para hacer un buen trabajo, parece que se bloquearan cuando quisiéramos pensar en orientar el camino.
En fin, la verdad es que muchas veces no hay vuelta atrás. Cuando uno se empieza a preguntar, generalmente no hay otro camino, uno no puede “des-pensar”, deshacer los pensamientos…entonces o tomamos decisiones o nos frustramos y nos lamentamos hasta que algunas veces salgan destellos de los sueños que “algún día” queríamos hacer. Uno no se puede engañar, así por mucha fuerza que haga y estrategias de convencimiento que se uno se haga, uno no se puede engañar. Los sueños son sueños y no entran por lo general para nada en el campo racional, así es, nada que hacer. Muchas veces es solo cuestión de tiempo, mientras se organizan los planes, mientras se sincronizan los tiempos, las ideas, muchas veces inconscientemente, pero una vez puesto los mecanismos en marcha, los sueños, la vida, los deseos de vivir comienzan su carrera por desarrollarse…la vida del hombre pareciera muchas veces una carrera por alcanzar sueños, por tener retos, por lograr cosas, por reconocerse uno mismo y en los otros.
Pero este camino no es fácil, sobre todo al principio. Mientras se empiezan a romper los primeros eslabones de la cadena, más fuerza tenemos que hacer, contra mas presiones tenemos que luchar, tenemos más peso del que liberarnos. Pero es verdad que cada vez será más fácil y cada paso que se da, cada cadena que se corta nos hace más fácil el camino y las decisiones se tornan más fáciles y encaminadas bajo el deseo verdadero.
También es verdad que es un camino por lo general egoísta. Tomar acción sobre cosas que lo afectan a uno tan profundamente, también afecta directamente a algunas otras personas, que por lo general tienen vínculos profundos de sentimientos. Pero teniendo en cuenta que la muerte nos acecha, que esta vida es única (quien puede asegurar que no?), no hay otra alternativa racional que seguir adelante.
Bueno, desde hace muchos años comencé a buscar esas cosas que estaban realmente dentro de mí y que son mis verdaderos sueños…el deseo verdadero, ese que me guiará en el laberinto de los deseos como escribe Michael Ende. Por eso llevo dos dragones en mí que se disputan entre la fantasía y la realidad en busca del deseo original. Y no sé si ya lo descubrí, pero si tengo muchas ideas…ideas que solo con pensarlas siento como mi espíritu se revuelca, de ganas, como de alegría y siento que ese es el camino…creo que siempre es más o menos claro para todos, pero de alguna u otra forma uno se encarga de no oír y de verdad no escucha las pulsaciones profundas que tenemos.
En este momento de mi vida estoy siendo coherente con mis deseos y siento que he emprendido un camino que llamaría tal vez “verdadero” porque tiene todo el sentido para mí, porque va hacia donde realmente quiero caminar.
En fin, la verdad es que muchas veces no hay vuelta atrás. Cuando uno se empieza a preguntar, generalmente no hay otro camino, uno no puede “des-pensar”, deshacer los pensamientos…entonces o tomamos decisiones o nos frustramos y nos lamentamos hasta que algunas veces salgan destellos de los sueños que “algún día” queríamos hacer. Uno no se puede engañar, así por mucha fuerza que haga y estrategias de convencimiento que se uno se haga, uno no se puede engañar. Los sueños son sueños y no entran por lo general para nada en el campo racional, así es, nada que hacer. Muchas veces es solo cuestión de tiempo, mientras se organizan los planes, mientras se sincronizan los tiempos, las ideas, muchas veces inconscientemente, pero una vez puesto los mecanismos en marcha, los sueños, la vida, los deseos de vivir comienzan su carrera por desarrollarse…la vida del hombre pareciera muchas veces una carrera por alcanzar sueños, por tener retos, por lograr cosas, por reconocerse uno mismo y en los otros.
Pero este camino no es fácil, sobre todo al principio. Mientras se empiezan a romper los primeros eslabones de la cadena, más fuerza tenemos que hacer, contra mas presiones tenemos que luchar, tenemos más peso del que liberarnos. Pero es verdad que cada vez será más fácil y cada paso que se da, cada cadena que se corta nos hace más fácil el camino y las decisiones se tornan más fáciles y encaminadas bajo el deseo verdadero.
También es verdad que es un camino por lo general egoísta. Tomar acción sobre cosas que lo afectan a uno tan profundamente, también afecta directamente a algunas otras personas, que por lo general tienen vínculos profundos de sentimientos. Pero teniendo en cuenta que la muerte nos acecha, que esta vida es única (quien puede asegurar que no?), no hay otra alternativa racional que seguir adelante.
Bueno, desde hace muchos años comencé a buscar esas cosas que estaban realmente dentro de mí y que son mis verdaderos sueños…el deseo verdadero, ese que me guiará en el laberinto de los deseos como escribe Michael Ende. Por eso llevo dos dragones en mí que se disputan entre la fantasía y la realidad en busca del deseo original. Y no sé si ya lo descubrí, pero si tengo muchas ideas…ideas que solo con pensarlas siento como mi espíritu se revuelca, de ganas, como de alegría y siento que ese es el camino…creo que siempre es más o menos claro para todos, pero de alguna u otra forma uno se encarga de no oír y de verdad no escucha las pulsaciones profundas que tenemos.
En este momento de mi vida estoy siendo coherente con mis deseos y siento que he emprendido un camino que llamaría tal vez “verdadero” porque tiene todo el sentido para mí, porque va hacia donde realmente quiero caminar.
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