Respuesta Andresito
Querido Juan.-
No precisabas de precisiones de identificación, hace mucho tiempo depositaste tus credenciales en mi corazón y permanecen en el mismo lugar, incólumes.
Si bien es cierto que el decurso de la vida nos ha alejado un tanto, tampoco lo es menos el hecho de haber permanecido muy próximos durante un tiempo importante, que permitió a ambos, formarnos una visión objetiva del otro. Por consecuencia, no resulta extraño valorar lo que expresas en tu excelente mensaje, nada extenso y que deja la sensación de continuar leyendo un poco más.
Con independencia de las múltiples campañas que mundialmente se ejecutan en aras de la supervivencia de la especie, quienes hemos tenido el privilegio de haber convivido con – a mi juicio – uno de los más prominentes y preclaros hombres de los últimos siglos, avizor casi infalible, profeta que no ha limitado su acción al pensamiento enclaustrado, sino que ha utilizado cuanto escenario ha existido para alertar a sus congéneres de la imperiosa e impostergable necesidad de salvar la especie, no estamos ajenos a nada de lo que afirmas en tu escrito.
Lamentablemente, abundan sobremanera los oídos sordos, no solamente de los victimarios, sino de las víctimas, que es cosa mucho peor. Inclusive, cuando uno tiene la posibilidad de escuchar el resultado de investigaciones realizadas por “preocupados” personajes (¿recuerdas el documental de Albert Gore cuando pugnaba por alcanzar la presidencia de USA?), es fácil percatarse de que pretenden resolver la epidemia de gripa combatiendo la tos, que no es causa sino consecuencia.
Ni GREEN PEACE ni miles de organizaciones como eso obtendrán positivos y definitivos resultados en su lucha mientras el mundo se mantenga hegemónicamente centralizado y guiado por el depredador más feroz que la historia reconoce: el sistema capitalista.
Bastaría con releer a Carlos Marx o a Federico Engels para que nada de esto nos hubiese sorprendido. ¿Leíste El Capital? Obra cumbre del pensamiento, vaticinadora de la mayoría de los lamentables y devastadores acontecimientos de nuestros tiempos.
No soy pesimista, por cuanto opino que, cada hombre que arribe a similar conclusión que tú, es una batalla menos que toca librar. Máxime en estos tiempos en que la comunicación es inmediata y las ideas vuelan asombrosamente más veloces casi que el mismo sonido, posibilitando que el proceso de concientización sea expedito y funcional. Obviamente hay y habrán decepciones, frustraciones y deserciones, porque la lucha es tenaz, pero es vital no ceder ante los inmensos obstáculos tomando como fuente de renovación de la energía a la confianza plena en el hombre, como especie superior. Esto sin adjudicarle tintes existencialistas y mucho menos celestiales. Nuestros problemas terrenales solamente se resolverán en el mismo hábitat donde se desarrollaron y persisten.
No soy precisamente filósofo. Apenas comienzo a adentrarme en cuestiones inherentes a esa disciplina, impulsado por la necesidad de contar cada vez, con superiores armas para combatir la indolencia y la ignorancia a que hemos sido sometidos por todos los esclavizadores y colonizadores que pululan en la Tierra y, créeme, numéricamente son superiores en centenas de miles a los insectos.
Comparto casi en su totalidad lo que expresas y, de manera consecuente, soy tu aliado. Te recomiendo accedas a la página www.cubadebate.cu y entres al sitio de REFLEXIONES de FIDEL CASTRO. Leerás opiniones fundamentadas expresadas por alguien que posee toda la autoridad moral e investigativa para sustentarlas. Creo que ese ejercicio te permitirá profundizar en estos y otros temas, tan o más importantes.
Estoy casi haciendo maletas. Pasaré el fin de año en tu (nuestra) patria… Me espera ansiosa Isabel y las decenas de amigos. Ojalá estuvieras entre ellos y poder repetirte el demorado abrazo.
Mientras esto no ocurra, tiende tu mano por esta vía… Estaré presto al otro lado.
Tu amigo
Andresito
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